Una piel luminosa es sinónimo de juventud y de buen aspecto, lo que conocemos como “efecto buena cara”. Sin embargo, son muchos los factores que contribuyen a “apagarla”, que aportan un aspecto cansado al rostro, en el que se potencian los signos de envejecimiento. La mayor parte de ellos están relacionados con el estilo de vida (con especial protagonismo del estrés, la falta de sueño o una alimentación desequilibrada), pero hay otros provocados por el proceso de envejecimiento, como pueden ser la pérdida de volúmenes en el rostro (pues los volúmenes faciales proyectan la luz y ayudan a dar un aspecto juvenil), o la aparición de manchas provocadas por el fotoenvejecimiento, que dan lugar a un tono irregular. Para conseguir una piel más luminosa tanto la cosmética como la estética y la medicina estética ofrecen todo tipo de soluciones, con ingredientes estrella como pueden ser los antioxidantes (que ayudan a reparar los daños causados por los radicales libres y a frenar el envejecimiento, entre otras funciones), entre los que destaca la vitamina C. Tratamientos para aportar luminosidad - A nivel cosmético: productos exfoliantes, iluminadores y despigmentantes - A nivel de maquillaje: iluminadores y fondos de maquillaje - A nivel estético: Limpieza de cutis / higiene facial Oxigenación Vacumterapia Masaje facial antiedad Lifting japonés Tratamientos en cabina: efecto buena cara Tratamientos en cabina: despigmentante Tratamientos en cabina: rejuvenecimiento Microdermoabrasión Tratamientos en cabina: exfoliante - A nivel médico estético: Peeling Mesoterapia LED Láser IPL Ácido hialurónico Plasma rico en plaquetas (PRP) Inductores de colágeno Dermoabrasión Toxina botulínica tipo A Hilos tensores Radiofrecuencia Ozonoterapia Cyclone Rellenos Redensificación Bioplastia - A nivel quirúrgico: láser

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