Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), la intervención de cirugía estética más practicada en nuestro país es el aumento mamario, con un 26,31%. Solo en 2016 se realizaron 41.633 intervenciones de aumento de pecho en España, y 1.649.217 en el mundo. Además, según los últimos datos de la ISAPS (Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética), la mamoplastia de aumento sigue liderando todos los rankings de intervenciones de cirugía estética, con un 15,8% del total a nivel mundial. Y según un estudio realizado por Allergan, 1 de cada 10 españolas que no se ha sometido a una intervención de aumento de pecho no descarta hacerlo en un futuro. De ellas, 8 de cada 10 lo harían para gustarse a sí misma, y 2, si su pareja se lo pidiera. El aumento de pecho, ya sea por una cuestión meramente estética o porque un tamaño reducido afecta a la autoestima y a la vida social de la mujer, es uno de los objetivos estéticos. Es importante tener muy claro que, aunque hay centros que prometen milagros y promocionan el aumento de pecho sin cirugía, la única forma de conseguir un aumento sustancial es pasando por el quirófano, solo en casos en los que se busca un aumento muy moderado (como mucho, de media talla), es suficiente con un tratamiento de relleno, a nivel de medicina estética. Tratamientos como la radiofrecuencia o los hilos tensores aportan firmeza a los tejidos y pueden elevar el pecho, pero no aumentar el volumen. Según los expertos, está indicado en mujeres con madurez psicológica en las que el desarrollo físico haya terminado (dependiendo de cada caso, la edad oscila entre los 15 y los 21 años, aunque se considera finalizado cuando ni la estatura ni la talla de pie varían en 2 años), que desean aumentar la talla o el volumen de sus mamas, corregir una asimetría, mejorar la forma o recuperar el volumen perdido tras el embarazo y/o la lactancia. Hoy en día, los resultados de esta cirugía son totalmente naturales y muy satisfactorios. Las técnicas más utilizadas para conseguirlo son los implantes de prótesis de gel de silicona (con mucho mejores resultados que las que existían anteriormente, y notablemente más seguras), y el lipofilling, técnica que consiste en extraer grasa de otras partes del cuerpo donde hay un excedente (por ejemplo, abdomen, flancos o cadera), e inyectarla en los senos. El cirujano será, en cada caso, el que determine cuál es la técnica más adecuada para cada paciente. Hay muchos mitos extendidos acerca del aumento de mamas. Desde la idea de que las prótesis “explotan” si se viaja en avión o se practica submarinismo, a si no es posible dar el pecho o hacer ejercicio. La mayoría de ellos no tienen ningún fundamento científico. Tratamientos para aumentar el pecho - A nivel médico estético: o Rellenos o Ácido hialurónico - A nivel quirúgico: o Mamoplastia o Lipotransferencia / lipofilling

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