Eliminar crecimientos cutáneos / neoplasias / quistes

En ocasiones, sin que se sepa por qué (aunque hay factores que pueden aumentar las probabilidades de que se desarrollen, como por ejemplo la genética, pues algunos son hereditarios, o el estilo de vida), aparecen en la piel lo que en términos médicos se llaman neoplasias cutáneas: masas de tejido que crecen de forma anormal, y dan lugar a la formación de tumores o quistes que, por lo general, suelen ser benignos. Pueden aparecer en cualquier órgano del cuerpo, aunque aquí nos limitaremos a la piel.

Dependiendo de su tipología (dado que algunos tipos desaparecen por sí solos), de su tamaño y de si resultan antiestéticos o molestos, el especialista recomendará su eliminación para, si lo considera, proceder a analizarlos (mediante una biopsia) y determinar su origen o saber si se trata de lesiones benignas o malignas (como podría ser el cáncer de piel).

En primer lugar, habrá que diferenciar entre tumor y quiste. A grandes rasgos, podemos decir que un tumor es una masa sólida de tejido, mientras que un quiste es una especie de cápsula que contiene líquido, una sustancia semi sólida o aire. Ambos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, y mientras los quistes suelen ser benignos (aunque hay algunos tipos de cáncer que producen quistes), los tumores pueden ser benignos o malignos.

Dentro de las neoplasias cutáneas benignas más frecuentes podemos encontrar los quistes de inclusión epidérmica (los más comunes, que a menudo tienen encima un poro dilatado, y dentro de estos están los quistes de milia, miliares o milium, muy pequeños y que aparecen generalmente en la cabeza y el cuero cabelludo), los quistes sebáceos (que aparecen por una acumulación anormal de grasa bajo la piel), los lipomas (que se diferencian de los quistes sebáceos, principalmente, en que son tumores y no quistes), los dermatofibromas (tumores que suelen aparecer en las extremidades y que, por lo general, están causados por una acumulación de colágeno) y los angiomas (tumores formados por una acumulación de vasos sanguíneos, que les da su particular color), entre muchos otros.

En todos los casos el dermatólogo valorará, en función de su aspecto, su riesgo, si son o no molestos y si interfieren en la vida normal del paciente, si conviene eliminarlos o no. En el caso de los quistes es posible drenarlos sin extirparlos, sin embargo, si no se elimina la “cápsula”, volverán a aparecer con el tiempo.

En caso de que el especialista considere recomendable o necesaria  la extirpación, esta se realiza, por lo general,  en quirófano y en una cirugía menor que no requiere hospitalización y se lleva a cabo con anestesia local, en la cual se elimina la lesión y se sutura el tejido afectado.

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