Eliminar signos de envejecimiento

A la hora de hablar de envejecimiento, lo primero que tenemos que tener en cuenta es por qué envejecemos. Por runa parte, está el factor cronológico, el más obvio: a medida que vamos cumpliendo años, todos los órganos y tejidos del cuerpo, así como todas las células, envejecen también, su funcionamiento se ralentiza, y ya no cumplen al 100% sus funciones. La piel, que es el mayor órgano del cuerpo humano, es, quizá, el que antes muestra los signos del envejecimiento, y en el que se hacen más visibles. Otro de los factores que intervienen en el proceso de envejecimiento es la genética: no todos envejecemos igual, y eso, sin tener en cuenta otros aspectos externos, está determinado por nuestro código genético. El siguiente factor, o tipo de envejecimiento, está relacionado directamente con la exposición al sol: hablaríamos de fotoenvejecimiento, que se produce por la acción de las radiaciones solares sobre la piel. La exposición al sol sin la debida protección es uno de los factores que más influyen en el envejecimiento de la piel, por eso todos los expertos coinciden en la importancia de protegernos del sol correctamente durante todo el año. (Link a Proteger la piel de las radiaciones solares). En los últimos tiempos los estudios empiezan a defender que hay otro tipo de envejecimiento, totalmente externo (no tiene que ver ni con la edad, ni con la genética), que tiene una importancia vital en cómo envejecemos: se trata del derivado del estilo de vida, y en el intervienen muchos otros factores, desde la alimentación a las horas diarias de sueño, pasando por el lugar geográfico en el que vivimos (que determina a qué agresiones externas estamos sometidos a diario), o por uno de los grandes enemigos tanto de la belleza como de la salud y el bienestar, el estrés. Los estudios han demostrado que las pieles sometidas a mucho estrés, o a un ritmo trepidante de vida, muestran antes y más acusados los signos de envejecimiento. Lo mismo ocurre con quienes no descansan los suficiente o llevan una alimentación desequilibrada: cada factor cuenta, por eso es fundamental cuidarnos tanto por dentro como por fuera. A la hora de hablar de signos de envejecimiento, desde un punto de vista de belleza (dejaremos al margen todos aquellos procesos relacionados con el envejecimiento a nivel de órganos y sistemas internos) tendremos que distinguir entre distintas manifestaciones del paso del tiempo en la piel, que se pueden ver acrecentadas por todos estos aspectos que ya hemos comentado. Entre los signos de envejecimiento más comunes, en un primer lugar hablaremos de arrugas y líneas de expresión (en todos sus grados), así como de surcos. Por otro lado, de manchas. Por otra parte, a medida que el envejecimiento se va instalando en el rostro, se hace evidente la falta de firmeza y la flacidez, y el óvalo facial se desdibuja y pierde definición, al tiempo que sus volúmenes se modifican. Según explican los expertos, podemos decir que un rostro joven tiene forma de V: todas las estructuras faciales, así como los volúmenes, están en su lugar. La parte más ancha del rostro se encontraría en el tercio superior (frente, mirada), en forma de un triángulo invertido que se va estrechando hasta llegar a su vértice, el mentón. Sin embargo, y a medida que vamos envejeciendo, esta forma de V va dando lugar a una nueva disposición de los volúmenes faciales: en forma de A. Los volúmenes descienden, la grasa facial y el tejido que da proyección a los pómulos se va perdiendo y desdibujando, y la estructura facial se invierte, siendo la zona más ancha la línea de la mandíbula; y aparecen la flacidez y el exceso de piel tanto en el rostro como en el cuello. Asimismo, a nivel de calidad y aspecto de la piel, aparecen otra serie de manifestaciones del envejecimiento, que van desde la falta de luminosidad al aspecto cansado. Para combatir todos estos signos de envejecimiento generales, así como los que son específicos de áreas concretas, como son la mirada y los labios y su contorno, existe un amplísimo abanico de tratamientos a todos los niveles, que desde hace décadas se englobaban dentro del concepto de antiedad, antiage, antiageing o antienvejecimiento, pero que en los últimos tiempos están dando un giro importante. En lugar de no envejecer, lo que buscan las personas a día de hoy es envejecer bien, lo que ha dado lugar a un nuevo concepto que promete sustituir al de antiaging: el de well-ageing. En función del tipo de signos de envejecimiento que se quiera eliminar (o mejorar), serán más adecuados unos tratamientos u otros. Estas son las categorías principales: pincha en cada una de ellas para descubrir las formas de combatirlos. Eliminar arrugas y líneas de expresión Eliminar / rellenar surcos Mejorar firmeza / flacidez Redefinir / remodelar el óvalo facial Redefinir volúmenes del rostro Eliminar manchas Rejuvenecer el cuello Eliminar la papada Eliminar el exceso de piel Redensificar la piel

Tratamientos

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