Es, sin duda, una de las intervenciones de cirugía estética más extendidas desde hace décadas, sin embargo, los avances de la medicina estética han reducido su número, dado que existen múltiples opciones menos invasivas que pueden ser suficiente para un rejuvenecimiento notable del rostro sin necesidad de pasar por el quirófano y asumir los riesgos de una anestesia.

Aunque también se realiza a nivel corporal, para reafirmar y tonificar, elevar el pecho o mejorar el aspecto de los muslos, si hablamos de la musloplastia o lifting de muslos, por lo general el término se asocia con técnicas faciales.

A medida que pasan los años, se produce una pérdida de volúmenes faciales que va alterando tanto la forma como la estructura del rostro, dando lugar a la flacidez al desplazarse el músculo y la grasa, y a las arrugas. A día de hoy, y debido a los imparables avances de la cirugía estética, podemos hablar de diferentes tipos de lifting, teniendo siempre en cuenta que mediante el lifting se recolocan “en su sitio” los tejidos que se han desplazado, además de alisarse la piel (eliminando las arrugas), definirse la línea de la mandíbula o corregirse también, si es necesario, la zona del cuello. Los expertos remarcan que este procedimiento, por lo general, no debe realizarse a edades tempranas, para las que hay otras técnicas menos invasivas y extremas. Dependiendo de cada paciente y del grado de flacidez y de envejecimiento, el médico recomendará un tipo u otro, o bien otra técnica más apropiada que permita obtener los resultados deseados.

En el lifting clásico, ya sea a nivel integral o en alguna de las partes del rostro (tercio medio, tercio superior, cuello) se realizan pequeñas incisiones (por lo general, en el cuero cabelludo o tras las orejas para disimular las posibles cicatrices), para a continuación pasar a anclar los músculos y las bolsas de grasa en su posición de origen, tensar los tejidos, eliminar la piel sobrante y suturar. Es un procedimiento invasivo, que dura alrededor de dos horas, y que requiere un tiempo de recuperación de entre quince días y unas cuatro semanas, en función de si es integral o parcial, y que se realiza bajo anestesia en el quirófano. El paciente deberá llevar un vendaje durante las primeras 48 horas, y guardar reposo relativo una media de 10 días. A menudo se combina con otras cirugías en una misma intervención, como por ejemplo la blefaroplastia o el láser resurfacing. Entre los efectos secundarios frecuentes se encuentran la inflamación y los hematomas, que remiten poco a poco, y no se recomienda en ningún caso antes de los 45 años, estando más indicado a partir de los 60-65 (aunque no depende de la edad sino del estado y las características de cada paciente).

Dentro del lifting también nos encontramos con el lifting endoscópico, que se diferencia del clásico en que es menos invasivo y requiere un menor tiempo de recuperación, alrededor de unos 4 días, y se realiza por endoscopia y con ayuda de una cámara en una intervención que dura alrededor de 30 minutos.

El minilifting es la opción menos invasiva, orientada a corregir los primeros signos de la edad y la flacidez moderada, aproximadamente alrededor de los 45 o 50 años. El postoperatorio es muy breve, tan solo un par de días, y las incisiones son mínimas.

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