La toxina botulínica de tipo A, más conocida por el nombre comercial del producto comercializado por los laboratorios Allergan para su uso no estético, Botox, o su acepción en castellano (siempre con minúscula y con tilde, bótox) se considera desde hace unos años como el “rey de los tratamientos médico estéticos” por su gran eficacia a la hora de prevenir y tratar las arrugas de expresión causadas por la contracción y el movimiento muscular: la toxina produce una relajación muscular que impide la contracción del músculo y, por tanto, la formación de la arruga. Se utiliza sobre todo para tratar las arrugas de frente, entrecejo y patas de gallo, aunque también puede utilizarse para mejorar la calidad de la piel (mediante la técnica del Micro Botox) o para conseguir un efecto tensor y de relajación en cejas, mandíbula y cuello, mediante la técnica del Botox Lift), así como para corregir asimetrías en el rostro, como las que se producen tras una parálisis facial. Pero sus aplicaciones no terminan aquí, pues también se utiliza para tratar las migrañas, la hiperhidrosis (sudoración excesiva), o el estrabismo, por poner algunos ejemplos.

En qué consiste el tratamiento

El tratamiento con toxina botulínica se realiza inyectando con una aguja finísima en los puntos previamente determinados la solución que lleva la toxina. Las inyecciones pueden resultar algo molestas, pero no son dolorosas, aunque se puede utilizar una crema anestésica si el paciente lo desea. Tras el tratamiento se puede apreciar un ligero enrojecimiento, que desaparece en alrededor de media hora.

Resultados y duración de los efectos

Las arrugas se atenúan y posteriormente desaparecen, debido a la falta de contracción del músculo. Los resultados empiezan a hacerse visibles entre tres y cinco días después, y son definitivos pasados entre siete y quince días. Los efectos duran de tres a ocho meses, dependiendo del músculo tratado y de la frecuencia del tratamiento. Se recomiendan de 2 a 3 dosis anuales, espaciadas entre sí un mínimo de tres meses.

Contraindicaciones

El tratamiento con toxina botulínica está contraindicado durante el embarazo y la lactancia, en pacientes con enfermedad neuromuscular, así como en pacientes alérgicos al huevo o a alguno de los componentes de los viales.

Recomendaciones

Tras el tratamiento se recomienda no masajear la zona tratada en 24 horas, ni acostarse o ejercer presión en la zona (por ejemplo, poniéndose un casco de moto), no realizar ejercicio brusco en 18 horas y no exponerse al sol inmediatamente después de la inyección.

Tipos

Existen distintos tipos de toxina botulínica de tipo A, comercializadas por distintos laboratorios, con las que se realiza un tratamiento totalmente personalizado según las características musculares del paciente.

Las más conocidas son: Botox y Vistabel, de laboratorios Allergan, Azzalure, de laboratorios Galderma, y Bocouture, de laboratorios Merz.

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Me daba un poco de miedo por si se me quedaba la cara como Nicole Kidman pero la verdad es que genial, se me quitaron todas las arrugas de la frente y el entrecejo pero no me cambio nada la cara, muy natural

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